Incapacidad permanente por depresión: requisitos y cómo conseguirla
Si has llegado hasta aquí, lo más probable es que lleves meses arrastrando algo que por fuera nadie ve. Te levantas sin fuerzas, no rindes como antes, has encadenado bajas y, por si fuera poco, tienes el miedo metido en el cuerpo de que en el tribunal médico no te van a creer. Lo he visto cientos de veces en el despacho: la incapacidad permanente por depresión es una de las prestaciones más solicitadas en España y, a la vez, una de las que más se deniegan a la primera. En esta guía te explico sin rodeos qué grado puedes pedir, cuánto se cobra, qué informes pesan de verdad y cómo se consigue cuando el INSS te dice que no. Y antes de nada, lo que más tranquilidad te va a dar: en nuestro despacho solo cobramos si conseguimos tu pensión. Si no la ganamos, tú no pagas honorarios.
Tú no arriesgas nada. Estudiamos tu caso de forma gratuita y, si lo aceptamos, trabajamos a comisión: nuestros honorarios solo se pagan si tú cobras tu pensión. Es el sistema que nos diferencia desde hace más de cuarenta años y la razón por la que tantos clientes nos confían su caso sin pagar un euro por adelantado.
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¿Qué es la depresión y cómo afecta a tu capacidad de trabajar?
La depresión no es estar triste un mal día. Es una enfermedad que apaga la energía, la concentración y la voluntad, y que cuando se cronifica termina invadiendo todo: el sueño, la memoria, las relaciones y la capacidad de tomar decisiones sencillas. Los manuales clínicos la diagnostican cuando ese estado se mantiene de forma continuada durante semanas e interfiere de manera real en la vida diaria. Para una persona que trabaja, eso se traduce en errores, olvidos, lentitud, ausencias, presentismo (estar en el puesto sin poder rendir) y bajas que se repiten una y otra vez. Puedes obtener más información sobre la depresión como enfermedad médica en la clasificación de la OMS.
No todas las depresiones tienen el mismo peso ante la Seguridad Social. Los tribunales distinguen entre depresión mayor, trastorno depresivo recurrente, trastorno depresivo persistente o distimia y cuadros ansioso-depresivos o de trastorno adaptativo mixto. De hecho, la depresión figura dentro del apartado de psiquiatría de la lista de enfermedades que pueden dar lugar a una incapacidad permanente. Ahora bien, quiero que te quedes con la idea que de verdad decide un expediente: para el INSS la etiqueta del diagnóstico importa menos que la limitación funcional. No basta con que un informe ponga «depresión mayor»; hay que demostrar que esa depresión te impide trabajar con la continuidad, el rendimiento y la atención que tu puesto exige. Sucede algo muy parecido con la incapacidad permanente por ansiedad, que comparte buena parte de estos criterios de valoración.
¿Qué grado de incapacidad se puede obtener con depresión?
En España existen cuatro grados, y la depresión puede dar lugar a varios de ellos según la gravedad del cuadro y según a qué te dediques. Cada grado, además, se traduce en una prestación económica distinta:
Parcial
Reduce tu rendimiento por encima del 33 %, pero sigues trabajando. Se cobra como indemnización única (24 mensualidades de la base reguladora). Es muy poco frecuente en salud mental.
Total
Te inhabilita para tu profesión habitual. Da derecho al 55 % de la base reguladora, que sube al 75 % a partir de los 55 años (total «cualificada»). Vía típica en puestos de gran tensión o trato con el público.
Absoluta
Te inhabilita para cualquier trabajo: 100 % de la base reguladora y, además, exenta de IRPF. Se reserva a la depresión mayor grave, cronificada, recurrente o resistente al tratamiento.
Gran invalidez
El grado máximo: necesitas ayuda de otra persona para los actos básicos del día a día. Suma al 100 % un complemento para esa asistencia. Es excepcional en depresión.
La regla práctica que aplicamos: la incapacidad permanente total encaja muy bien cuando la profesión exige equilibrio emocional o pone en riesgo a terceros —conductores, sanitarios, docentes, fuerzas de seguridad—, porque basta probar que no puedes ejercer ese trabajo concreto. La incapacidad permanente absoluta, en cambio, exige un listón mucho más alto: acreditar que el cuadro no remite pese a los tratamientos y que no podrías sostener ni siquiera un trabajo liviano y sedentario. Por eso, encajar bien el grado desde el principio marca la diferencia entre ganar y empezar de cero.
Requisitos para solicitarla: cotización y documentación médica
Hay dos requisitos que van siempre de la mano: uno administrativo y otro médico. Si falla cualquiera de los dos, la solicitud se cae, por muy grave que sea tu depresión.
Cotización. Tienes que estar de alta o en situación asimilada al alta (por ejemplo, cobrando el paro). Para enfermedad común, si tienes menos de 31 años se exige haber cotizado un tercio del tiempo transcurrido desde los 16; si superas los 31, un cuarto del tiempo desde los 20, con un mínimo de cinco años cotizados y una quinta parte de ese periodo dentro de los últimos diez. Los requisitos exactos están regulados en el Real Decreto 1971/1999 sobre regulación de la incapacidad permanente. Dos matices importantes: si la depresión deriva de un accidente no se exige periodo previo de cotización, y si no llegas a los mínimos puede quedar la vía de la incapacidad no contributiva, de menor cuantía pero también un apoyo.
Documentación médica. Aquí se gana o se pierde el caso. Estos son los informes que de verdad mueven la aguja:
- Informes actualizados de psiquiatra y psicólogo, preferiblemente de la Unidad de Salud Mental pública. El informe del médico de cabecera, por sí solo, no es suficiente.
- Historia clínica que muestre la evolución del trastorno a lo largo del tiempo, porque la cronicidad es lo que convence al tribunal.
- Tratamientos seguidos y su resultado: medicación, terapia, ingresos. Si lo has probado todo y no hay mejoría, eso se llama resistencia al tratamiento y es un argumento potentísimo.
- Informes con contenido concreto. No vale «ánimo bajo»: vale «anhedonia, abulia, aislamiento social y nula respuesta a fármacos tras dos años de seguimiento».
- Antecedentes de gravedad: ingresos hospitalarios o intentos autolíticos. Es muy duro aportarlo, pero es una prueba objetiva que el tribunal no puede ignorar.
- Partes de baja y su duración acumulada, y un profesiograma o descripción real de las tareas de tu puesto.
Cómo es el proceso paso a paso (baja → INSS → reclamación → juicio)
Baja médica
Empieza con la incapacidad temporal. Dura hasta 12 meses, prorrogables 6 más (545 días en total). Agotado ese plazo sin recuperación, el INSS abre el expediente y te cita.
Tribunal médico (EVI)
El Equipo de Valoración de Incapacidades te explora y redacta un «informe de síntesis» y un dictamen-propuesta. Aquí pesa mucho cómo presentas tu caso: te explico quién manda de verdad en quién decide el grado de incapacidad.
Resolución del INSS
Llega la decisión. En depresión, lo más habitual es una denegación. Ojo: si pasan 135 días hábiles sin contestar, opera el silencio administrativo, que aquí es negativo. No te rindas; esto no ha terminado.
Reclamación previa
Tienes 30 días hábiles para presentarla ante el propio INSS. Rara vez rectifican, pero es la llave obligatoria que abre la puerta del juzgado. Dejar pasar el plazo cierra el caso.
Demanda en el Juzgado de lo Social
Es donde se gana la mayoría de las incapacidades por depresión. Con un perito médico que traduzca tus síntomas en limitaciones, el juez valora la realidad funcional. Y si se gana, la pensión se cobra con efectos desde la fecha del hecho causante.
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Solicitar estudio gratuito Llamar: 91 141 25 22Qué errores evitar y qué informes médicos son clave
Después de tantos años, casi puedo predecir por qué se va a denegar un caso antes de que ocurra. Estos son los fallos que más veo y que más caro se pagan:
Ir solo con el parte del médico de cabecera. Sin informes de psiquiatría que detallen la gravedad, el tribunal asume que tu depresión es leve o pasajera.
Informes vagos. Un «paciente estable» te hunde aunque no estés nada estable. La clínica debe estar escrita con todas sus letras y traducida a limitaciones concretas para tu puesto.
No acreditar la cronicidad. Los tribunales suelen exigir entre 18 meses y 2 años de evolución continuada para entender que el cuadro se ha consolidado.
El día del tribunal médico también se cometen errores que cuestan la pensión: minimizar los síntomas por vergüenza, o exagerarlos (los médicos del EVI detectan ambas cosas al instante). Mi consejo es siempre el mismo: lleva los informes actualizados y ordenados, y si te preguntan, describe cómo es un día normal tuyo con detalle real. He reunido todo lo importante en esta guía de consejos para superar el tribunal médico por depresión. Y como saber por qué se deniega es media batalla ganada, te interesa también este análisis sobre por qué se deniega el 80 % de las incapacidades.
Trabajador de la ONCE: de la denegación a una absoluta de 2.060 € al mes
Un vendedor de cupones de la ONCE llegó al despacho tras dos negativas seguidas. Padecía un cuadro depresivo mayor cronificado, con inhibición social, ansiedad fluctuante y una ludopatía en tratamiento, sin visos de mejora pese a la terapia y al seguimiento en psiquiatría. El INSS le denegó la prestación y también rechazó nuestra reclamación previa. No nos detuvimos: presentamos demanda ante el Juzgado de lo Social nº 20 de Madrid, que entendió la gravedad real de su situación y le reconoció una incapacidad permanente absoluta para toda profesión, con una base reguladora de 2.060,86 € mensuales. Puedes leer el detalle de este caso ganado por depresión y ludopatía y otra sentencia por depresión mayor en nuestro blog.
Preguntas frecuentes
¿Se puede conseguir una incapacidad permanente por depresión?
Sí, y es algo que ocurre todos los días. La depresión mayor grave, recurrente o resistente al tratamiento puede dar lugar incluso a una incapacidad permanente absoluta. La clave no es solo estar enfermo, sino saber acreditarlo médica y jurídicamente.
¿Qué grado de incapacidad dan por depresión?
Depende de la gravedad y de tu profesión. La total se reconoce cuando no puedes ejercer tu trabajo habitual (típico en puestos de riesgo o gran tensión). La absoluta se reserva a los cuadros graves y cronificados que impiden cualquier empleo.
¿Cuánto se cobra por una incapacidad por depresión?
Según el grado: la total da el 55 % de la base reguladora (75 % desde los 55 años) y la absoluta el 100 %, además exenta de IRPF. La cuantía exacta depende de tus bases de cotización de los últimos años.
¿Por qué el INSS deniega tantas incapacidades por depresión?
Porque la depresión es difícil de valorar objetivamente y la Administración aplica un criterio restrictivo. La mayoría de denegaciones se revierten en vía judicial cuando el caso se prepara bien con informes periciales.
¿Vale el informe del médico de cabecera o necesito psiquiatra?
Necesitas informes de psiquiatra y, a ser posible, de psicólogo, preferiblemente de la sanidad pública. El parte del médico de cabecera, por sí solo, casi nunca basta para acreditar la gravedad ante el tribunal.
¿Cuánto tiempo tengo que estar de baja antes de pedirla?
La baja por depresión dura hasta 12 meses, prorrogables 6 más. Al agotar esos 18 meses, si no hay recuperación, el INSS te deriva al tribunal médico para valorar una posible incapacidad permanente.
¿Pueden quitarme la pensión por depresión en una revisión?
El INSS puede revisar la incapacidad por «mejoría» hasta que cumplas la edad de jubilación. Por eso conviene conservar informes actualizados que demuestren que el cuadro persiste; con ellos, lo normal es que la pensión se mantenga.
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Este artículo ha sido redactado por Roberto Hernández, director de Acomisión Abogados y abogado especialista en incapacidad permanente y Seguridad Social con más de 40 años de experiencia.