Incapacidad permanente por artrosis: caso real con sentencia favorable
Llevas meses conviviendo con el dolor. La cadera te falla, el hombro no aguanta el esfuerzo, y llega un día en que dar tu clase o entrenar a alguien deja de ser posible. Pides la baja, agotas el año, confías en que el INSS entienda lo que te pasa… y te llega una resolución que dice que tus lesiones no bastan. Si eso te suena, sigue leyendo. Una incapacidad permanente por artrosis es más difícil de conseguir de lo que debería, pero no imposible. Aquí contamos un caso real, con sentencia, en el que un trabajador al que el INSS le dijo que no acabó cobrando su pensión.
En este despacho solo cobramos si conseguimos la pensión. Si no ganamos, no pagas. No es una frase de marketing: es la forma en que llevamos trabajando desde 1981, y la razón por la que nuestros clientes nos llaman cuando ya no saben a quién acudir.
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El caso: un instructor deportivo al que el INSS le denegó todo
Nuestro cliente trabajaba como instructor de actividades deportivas. Un oficio de cuerpo entero: de pie toda la jornada, cargas, demostraciones, movimiento constante. Con el tiempo aparecieron tres frentes a la vez. Artrosis en la cadera. Artrosis glenohumeral y artropatía del manguito rotador en el hombro, ya intervenido por artroscopia. Y, encima, un trastorno de adaptación con un cuadro mixto de ansiedad y depresión.
El INSS inició el expediente de oficio al agotarse la incapacidad temporal. El Equipo de Valoración de Incapacidades resolvió que las lesiones «no eran constitutivas de incapacidad permanente». Denegación. Se presentó reclamación previa y tampoco prosperó. El siguiente paso era el juzgado.
Reclamamos la incapacidad permanente absoluta y, de forma subsidiaria, la total para su profesión habitual. La defensa la llevó la letrada Océane Faure Zorraquino.
Qué es la artrosis y por qué limita para trabajar
La incapacidad permanente por artrosis tiene su origen en una enfermedad degenerativa que desgasta el cartílago que recubre las articulaciones. Ese cartílago no se regenera, así que el proceso es progresivo e irreversible. A medida que avanza aparecen dolor, rigidez, pérdida de movilidad y, en fases avanzadas, deformidad. Afecta sobre todo a cadera, rodillas, columna, manos y hombros, que es justo lo que castiga un trabajo físico.
El problema que arruina la mayoría de solicitudes es este: el tribunal médico no valora el nombre de la enfermedad, valora lo que ya no puedes hacer. Puedes llevar una resonancia que ponga «artrosis severa» y recibir una denegación igualmente, porque el INSS tiende a considerarla un desgaste normal de la edad. Lo que decide el caso es traducir esa imagen radiológica a limitaciones funcionales concretas y enfrentarlas a las tareas reales de tu puesto.
En un oficio como el de instructor deportivo, la cuenta es sencilla. Si no puedes flexionar bien la cadera, si el hombro no llega a determinados grados de movilidad y si el dolor aparece con el esfuerzo y el apoyo, no hay forma de dar una clase con un mínimo de continuidad y rendimiento. Ese fue el eje del caso.
Qué grado de incapacidad cabe esperar con artrosis
La incapacidad permanente tiene cuatro grados, regulados en los artículos 194 a 196 de la Ley General de la Seguridad Social. Con artrosis se puede alcanzar cualquiera de ellos, según la gravedad y, sobre todo, según tu profesión.
Parcial
Reduce al menos un 33 % tu rendimiento, pero puedes seguir en tu puesto. Da derecho a una indemnización a tanto alzado, no a una pensión mensual.
Indemnización únicaTotal
Impide desempeñar tu profesión habitual, aunque podrías dedicarte a otra distinta. El grado más frecuente en una incapacidad permanente por artrosis con trabajo físico.
55 % (o 75 % con 55+)Absoluta
Inhabilita para cualquier trabajo, incluso los livianos o sedentarios. Exenta de IRPF. Suele reconocerse cuando la artrosis afecta varias articulaciones y anula la deambulación.
100 % base reguladoraGran invalidez
Cuando además necesitas ayuda de otra persona para las actividades básicas del día a día. Añade un complemento económico sobre la pensión.
100 % + complementoEn el caso del instructor, el juzgado descartó la absoluta con el razonamiento clásico: sus limitaciones le impedían su profesión, pero le dejaban margen para un trabajo más liviano y sedentario. Por eso reconoció la total. Conviene tenerlo claro desde el principio, porque marca la estrategia de toda la reclamación.
La clave que ganó el caso: el profesiograma y los informes actualizados
Hay dos detalles de esta sentencia que merece la pena conocer, porque explican por qué un expediente denegado acaba en pensión.
📋 Profesiograma del instructor de actividades deportivas (exigencias físicas del puesto)
Escala 1–4 según el dictamen pericial. Fuente: expediente judicial 1087/2024.
El profesiograma es el documento que describe las exigencias físicas de una profesión. Enfrentar ese perfil de exigencia a las limitaciones del cliente hizo evidente que no podía sostener su trabajo. No basta con decir «me duele»: hay que demostrar que las tareas concretas del puesto exigen justo aquello que el cuerpo ya no da.
El segundo factor fue el tiempo. Entre el informe del médico evaluador del INSS y el juicio pasaron más de dos años. Aportamos informes actualizados de la sanidad pública: traumatología confirmó la artrosis de cadera y de hombro con limitación funcional marcada y prescripción de oxicodona, y psiquiatría dejó por escrito que «no parece posible el alta laboral». El juez dio preferencia a esos informes recientes. Un expediente vivo, con la documentación al día, pesa mucho más que uno congelado en la fecha de la denegación.
Requisitos: cotización, carencia y documentación médica
Para acceder a una incapacidad permanente por artrosis hacen falta dos cosas: cumplir la parte administrativa y acreditar la parte médica.
En cotización, si la incapacidad deriva de enfermedad común —como en este caso— se exige un periodo mínimo que depende de tu edad. A partir de los 31 años, a grandes rasgos, una cuarta parte del tiempo transcurrido desde los 20 años hasta el hecho causante, con topes concretos. Si la causa es accidente, no hay carencia. Los autónomos acceden en las mismas condiciones que los asalariados, siempre que estén al corriente de pago.
En la parte médica, que es donde se ganan y pierden los casos, necesitas informes de especialista —traumatología, reumatología, rehabilitación— que cuantifiquen la limitación de movilidad y el dolor, pruebas de imagen que evidencien el desgaste articular, y el agotamiento terapéutico documentado. Ese último punto fue determinante aquí.
El proceso de la baja al juicio
Este es el recorrido habitual de un expediente de incapacidad permanente por artrosis. Saber en qué punto estás ayuda a no perder plazos ni cometer errores difíciles de corregir.
Todo arranca con la baja médica. Si al agotarse la incapacidad temporal sigues sin poder trabajar, se abre el expediente ante el INSS, que te cita con el Equipo de Valoración de Incapacidades. De ahí sale una resolución. Si es denegatoria, tienes plazo para presentar reclamación previa —trámite obligatorio antes de acudir al juzgado—. Y si tampoco ahí te dan la razón, se interpone demanda ante el Juzgado de lo Social. El juicio es donde se aportan los informes actualizados y se defiende, con el profesiograma en la mano, que tu trabajo ya no es compatible con tus lesiones.
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Errores que hunden un expediente y los informes que lo salvan
La mayoría de las denegaciones de una incapacidad permanente por artrosis no se producen porque la persona esté bien, sino porque el expediente estaba mal armado. Estos son los fallos que más vemos.
Otros errores frecuentes: no documentar que se han agotado los tratamientos, presentarse al tribunal médico sin informes recientes de la sanidad pública, dejar fuera el componente psíquico cuando lo hay —en este caso la ansiedad y la depresión reforzaron el cuadro—, y no tener a mano el profesiograma de la profesión. Los informes que de verdad mueven la balanza son los del especialista con exploración detallada, las pruebas de imagen recientes y, cuando el caso lo pide, un informe pericial externo que traduzca lo médico a lo jurídico.
Este mismo patrón —patología osteomuscular con componente de dolor crónico y afectación psíquica— aparece en otros casos que hemos ganado. Puedes ver, por ejemplo, cómo defendimos la incapacidad permanente absoluta de una gobernanta de hotel afectada por fibromialgia, donde el dolor generalizado y la limitación funcional resultaron incompatibles con cualquier actividad laboral.
Preguntas frecuentes sobre la incapacidad permanente por artrosis
Nuestra recomendación
Si has solicitado una incapacidad permanente por artrosis y el INSS no te ha dado la razón, no lo des por perdido. Este caso lo demuestra: una denegación administrativa puede convertirse en pensión con la documentación adecuada y la estrategia correcta. Puedes leer otro ejemplo en nuestro último caso publicado, el reconocimiento de una incapacidad permanente absoluta por neuralgia del trigémino, donde también partíamos de un dolor difícil de acreditar y conseguimos el grado máximo.
Desde 1981 somos un equipo de abogados centrado en Seguridad Social e incapacidad laboral. Trabajamos con un método que nos distingue: solo cobramos si tu caso sale adelante. Puedes venir al despacho, hacerlo por videollamada para ahorrarte el desplazamiento o resolverlo por teléfono. Nuestras reseñas en Google las han escrito clientes que empezaron, como tú, con un «no» del INSS.
Puedes consultar la regulación completa de los grados y requisitos en el texto de la Ley General de la Seguridad Social publicado en el BOE.
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